(curvas de Aliné "en la noche")

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La luna que te acaricia
lacera aquí lo que toca
despertando con su tenue luz el anhelo.

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Recorro tu silueta hecha de aire
con la extensión que memoricé de tu cuerpo
adormezco la tentación de los dedos
con el placebo que resulta esbozarte.

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Te llamo, con un nombre inventado
para no atormentar a mis oídos con el tuyo
o interrumpir la abstinencia de mi voz
para que no vuelvas, obligándome a reclamar tu cuerpo
que duele más tenerte sabiendo que te irás de nuevo.
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No dormiré,
a escondidas de mi conciencia el deseo me hace soñarte
beberé un café
y si acaso su humo imita tu figura
cerraré los ojos
y te mataré con un suspiro.

(andadas... Lía, Muriel y...)
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Confusión tras confusión siempre me he prometido no volver a cometer los mismos errores dos veces... !Mentira! parece que tengo un chip programado para meterme en problemas siempre. En asuntos amorosos no hay nada escrito. Es bien cierto que no soy precisamente una mujer de pareja; huraña, ermitaña y quizás hasta un poco tacaña, obsesiva, compulsiva maniática del orden, rígida, ritualista, contradictoria, bipolar y la lista podría alargarse pero como no se trata de mi psicoanálisis aquí la dejamos... No me interesa que a cada rato me digan que el humano es el único animal que comete el mismo error dos veces, no me tranquiliza y a veces hasta siento que la gente que me lo refriega en la cara es autocompasiva y proyecta en mí su irrefrenable gusto por la autojustificación despreocupante. No soy mujer de pareja pero siempre estoy en busca del amor, que para ser justa y correcta no es lo mismo pero a veces se confunde o al menos yo lo hago. Me gusta el amor rebuscado y complejo, intenso, irreverente, pasional y arrebatado !por Dios! ¿En qué me transformé?... Así que no es de sorprenderse que mis relaciones de pareja sean cortas e inestables, tormentosas y arrebatadas pero eso si, con mucho sexo y del bueno. Mi autosabotaje consiste en hacerme la chiquilina siempre, buscando mujeres menores a mí tanto en edad como en mi escaso nivel intelectual o sea más tontas y niñas que yo, encontrando mujeres más turbadas que yo casi al borde de la psicosis o bien, haciendo tonterias, que en verdad no me cuesta tanto trabajo, para alejar de mí a la candidata perfecta. Estupideces como hacerles creer que soy una chica cualquiera tras una primera cita en la que me porté como una princesa. El contraste y la contradicción además de volverlas locas le imprime a la situación un toque dramático, así, después de hacerles creer que jamás de los jamases le lamería los senos a una chica en un cuarto oscuro, la siguiente cita las llevo a cualquier boliche para hacerles el amor sobre la mesa y si no se animan acaso siempre hay otra más dispuesta. Sin embargo, acabo de descubrir que las sutilezas del autosabotaje siempre toman caminos misteriosos y es que cuando unas se concientizan otras preparan su emergencia casi sin avisar y engañando el ojo lésbico-clínico de la que les esta contando...Así es como conocí a Lía, hace unos cuatro meses en la fiesta de una vieja amiga.El departamento estaba lleno de lesbianas, locas, calentonas, y una que otra hétero verdadera pero tolerante. Un baño sólo, así que podrán imaginar la cola de espera y fue precisamente esperando entrar que conocí a Lía. Ella estaba justo detrás de mí y en cuanto la vi me imaginé en la cama con ella. Lo demás pura y llana picardía, la vi, me vió, la miré, me miró, ambas esbozamos una leve sonrisa tras lo cual fingimos una especie de indiferencia que todas las lesbianas conocen a la perfección y es que se trata de un simple ritual de dignificación como para que las demás no vayan a pensar pero ni con la última neurona que les queda, que las lesbianas somos fáciles. En fin, Lía entró al baño y no la volví a ver hasta después de una hora más o menos. Estaba hablando con Erika, una niña que conocí en un bar y que es amiga de Tamar la cumpleañera, me uní como no queriendo a la parejita y participé de su conversación que creo en ese momento era sobre las vaginas y su profundidad y la importancia de los dedos finos para sentir más placer, en fin, que yo les salí con la vulgaridad de que a mí me gustaba pequeña y sólo, si acaso, con un poco de saliva. Las dos abrieron los ojos como si hubiera dicho una blasfemia, se miraron fijamente y después de dos segundos de silencio estallaron en risa, yo fingí no entender su arrebato y conservé en mi rostro esa expresión de filósofa-urbana-sexual consternada ¡Vaya! No sé porque las lesbianas siempre andamos configurando el mundo como si fuéramos niñas bien de Recoleta y no como niñas mal de los suburbios. Después del arrebato de Lía y Erika las cosas se encendieron un poco y entre acercamientos y roces las tres estuvimos a punto de besarnos al mismo tiempo, carajo, yo me excité al máximo pues además de esa fantasía tripartita del intercambio erótico las dos turritas casi a punto de tocar mi lengua con las suyas se retiraron para reírse, situación que más allá de molestarme me dejó súper prendida y con la sensación de que lo prohibido y casi a punto realizable es supremamente excitante. Fui al baño del departamento a descargar mis ganas. De Lía me encantó su manera de trasgredir los límites de la monogamia pues aunque tiene pareja, su cuerpo, sus miradas, sus movimientos incitaron y aún incitan en mí, el más bajo de los deseos, hacer el amor siempre. Mientras me incitaba Lía hablaba acerca de lo urbana y maravillosa que era Muriel, su novia y de lo bien que me iba a caer. En ese preciso momento yo debí emprender la psicoterapéutica huida para preservar la poca dignidad que me quedaba pero nada, seguí embobada con los chistes de Lía que en ese momento se me trasformaron en suaves ideas pues después de sus palabras le entré al vodka. Así pasó la noche-madrugada-amanecer de mi primer encuentro con Lía que de no haber sido porque no me di cuenta a que hora y por donde se fue, le hubiera propuesto ir a la cama. En fin, que a una amiga a su novia y a mí nos terminaron corriendo del departamento y de cómo llegué a mi casa ni me acuerdo, afortunadamente puedo contar lo que pasó ese día.
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Casi dos semanas después, Tamar la cumpleañera me habló para vernos en un bar gay para hacer un poco de lío. Yo acudí al llamado sin saber que esa misma noche iban a estar bajo el mismo techo Lía y Muriel. En cuanto vi a Lía mis ojos se desbordaron y mi tanga se humedeció y casi sin pensarlo, porque alguna chiqulina que estudiaba psicología me dijo en algún momento de su psico-filosófica que nadie pero nadie hace las cosas sin pensar, me fui directo hacia Lía. De repente una mano amiga detuvo mi trayectoria y susurró, cuidado que está la novia de Lía ¡Mamita! Ahora si que no voy a poder hacer el amor con Lía y voy a tener que poner mi cara de traviesa inocente frente a su novia, ni ahí, la noche que pintaba caliente se estaba convirtiendo en sólo una noche más de boliche. Mas que equivocada estaba, en cuanto Lía me vio me apretó entre sus brazos y me dio un beso en la mejilla, yo sólo me preocupé por disfrutar de aquel abrazo y su roce y claro, de la cara que ponía su novia. Muriel, una niña hermosa, de estatura media y sonrisa enigmática me observó como si fuera artesanía del siglo 14 y en cuanto Lía me presentó con ella me besó en la mejilla y me dijo: mucho gusto Pat, Lía me habló mucho de vos… ¡Plin! Después de un rato de hablar y hablar, Muriel me pareció la chica mas inteligente, tierna y perversa del planeta, la mujer ideal pero, otra llegó antes que yo.
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Ahora estoy enamorada y caliente con las dos, de nuevo el autosabotaje se presenta ahora en forma de trío ¿podré amar a dos personas al mismo tiempo? ¿será posible una trieja? ¿me mandarán a la mierda después de acostarse conmigo? No lo sé… Sólo me queda pensar en mi siguiente movimiento: emprender la huida o ceder al deseo...
(Karo me regaló esto dos días antes que nazca el sol)
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La batalla ha comenzado
y gotas de sudor acarician
tus recovecos favoritos en mí
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concavo y convexo
tu cuerpo en el mio
tus uñas dejan huellas por doquier
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son tus labios
en mi cuello
en mis pechos
te sumerges sin tregua
en mí
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me nombras tuya
erizas mi piel
respiras mi sexo
y estallo en vos.
Esta historia, que no es mía, sino de (Pessah) Marian, me recuerda a vos mientras ella, helaba mis tiempos
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"Recordando a Julia"
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Nos vimos sólo una vez. No era un sábado cualquiera, por esa razón yo había hecho varios kilómetros para participar del evento. La fecha era clave y la ocasión lo pedía. Mi tercer ojo se empezaba a despertar y desenfundé la cámara con la intención de inmortalizar sensaciones. No pensaba que esas fracciones de segundo podrían morir, tampoco en la unicidad del momento, del instante preciso. Preciosa su sonrisa.
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Bajé del tren con la urgencia de recordar la ciudad, sus calles, olores. Hacía varios años que no volvía y mucha agua había pasado debajo de sus puentes. También de los míos. Redescubrí sus árboles, sus casas. Sus nuevos aromas. ¡Su perfume!
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Algunos días después, al bajar las fotos en mi computadora, la volví a ver. Ella sonreía junto a aquellos árboles, avenidas y ríos. A veces mi cámara, o mi compu, se comportan de una manera muy extraña y mezclan las imágenes. Intercambiamos algunas palabras, pocas. Intenté preguntarle su nombre, pero en ese mismo momento, alguien también hablaba. Unos minutos más tarde, reiteré la pregunta. Tampoco hubo respuesta. Supuse que no tendría importancia. Llamémosla Julia.
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Ese sábado, estoy segura, a Julia y a mí nos corrió la misma energía por el cuerpo. Vuelvo a comprobarlo en su mirada. Retuve su sonrisa como una gota que se ataja en el aire, pero luego se resbala por los dedos. Hay momentos que se registran y otros que corren, húmedos, entre los dedos.
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En el instante en que yo caminaba a su lado estiró una palabra:
–Aaadióooos.
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Me sorprendí de mí misma, yo pasaba distraída y no la vi. ¡¿Cómo pude no haberla visto?! Si ya habíamos intercambiado unas palabras. Yo le había pedido un cigarrillo y ella había ido a buscarlo, especialmente. Me paré tímida, junto a ella. Compartimos un silencio tensamente deseado. Como la luz del sol que se escondía tímidamente dando paso a los faroles de la noche.
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Anoche tuve un sueño. Volvía a tener el pelo largo. ¿Esta vez sería Sansón o Dalila?
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Miré al cielo y vi la luna, redonda, imponente. Varias sensaciones volvieron a mi memoria, a mi cuerpo. Recordé el momento que bailábamos, al lado del fueguito y por una décima de segundo, sentí sus ojos clavadísimos en los míos. Fue eléctrico. Me sentí desnudada en la pasión que sentía.
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Hoy, lejos de ese sábado, en ciudades diferentes, me queda su imagen en medio de la naturaleza. Retengo un nombre incierto y me pregunto si podría correr a su lado, por la playa, en libertad, como las mujeres azules de Picasso.
¿dime dónde debo ver?
superar el tiempo raso de tu mirada
¿dime dónde debo fingir?
mentir tu cuerpo viciar mis sábanas
¿dime dónde debo disimular?
ocultar mis tactos frente a tus ganas
¿dime dónde debo disparar?
esculpir tus senos sangrar la calma
¿dime dónde debo deber?
sentenciar tu fondo excusar tu alma
¿dime dónde debo amar?
amarnos puras con ella amándonos
Fui la otra que no suelo ser, gateando tus ganas, piadosa, inmune, boceto, murmullo, sin audacia intenté pensarte. No pude.
Fui la otra que siento ser, hollando la magia, impía, diluvio, inexperta, fraguada, sucia intenté imaginarte. No pude.
Fui las otras que puedo ser, salvando la noche, liendre, mercurio, copia, vientre, dispuesta intenté matarte. No pude.
Fui la nada que pude ser, habitando mis camas, plácida, hoguera, rancia, pura, sin riesgo intenté quererte. No pude.
Fui las otras que nunca fui, hilvanando mis piernas, extensa, limpia, retrato, apunte, sin ella intenté amarte. No pude.
Fui la otra que aún soy, lamiendo mis vicios, suspiro, fiebre, tiempo, axila, necesito amarme. No quiero.
No puedo mantenerme lejos de ella desde aquel día.
A Rita la conocí hace unas semanas en el supermercado de la esquina de casa.
Ella, atiende la caja número 3 vestidita con su uniforme blanco y azul gastado en salitres congeladas en sudor, derrochando tristezas liberadas y dibujando en el paisaje un voraz aire sensual. Me llamaba la atención, especialmente, el arte que emanaba de su mirada que con ingenio apura a ser abordada sin saber por qué. Me gustaba mucho. Por momentos sentía su espíritu palpable meditando en mi piel. Me hacía vibrar en un juego sin atajos alborotando mis sentidos vulnerables. Pero lo que más me deleitaba de ella era su carita angelical, precoz, enlazando en su poesía, cielos lejos de mi alcance, cautivos.
Hoy me levanté retemprano, tipo siete, y se me antojó desayunar tortitas negras con dulce de leche y crema, fui entonces al super. Al entrar la busqué con mis ojitos desvelados y noté que Rita dejaba caer, como llovizna inusual, una lágrima que a la vista y con astucia se evaporaba sin pudor en medio de la gente. No resistí acercarme y preguntarle que pasaba por su cabecita colegial...
- La credencial en tu uniforme me dice que te llamás Rita, perdoná nenita ¿te pasa algo?..
- No, nada señorita, me dijo, nada en principio que usted pueda hacer..
- Me llamo Patri, linda, contame, dale, quizás te haga bien..
- Nada Patri, de verdad, es sólo una ráfaga de melancolía..
Mi interior insistía que siguiera el recorrido de esa lágrima sin vacilar y embrollarme en un nuevo lío, ella es muy linda y su pena era una excusa para conocerla mejor.
- ¿Querés ir a tomar un café más tarde, sin un juzgado de ojos y oídos que nos aprisionen, así me contás?..
- Uy que dulce que sos Patri, acepto dale... umm, pero tengo mucha ropa para lavar ¿querés venir a casa, así te cuento?..
- Si, claro, dame la dirección, a las seis estoy allí..
Como la despistada que soy me fui sin comprar nada y pensando sólo en ella, en su boca.
Como es mi costumbre, fui impuntual y llegué diez minutos tarde.
Rita abre la puerta y me recibe con una taza de café..
- Uy uy que atención nenita, vaya vaya... que distinta parecés sin tu uniforme..
- Y si, viste Patri, en casa reservo partes menos aburridas de mí..
- Ay disculpá Rita, no te saludé como corresponde..
Rita dejó, entonces, sus labios quietos y sin fraude para que los míos dieran el primer paso.
Fue rápido, mucho más de lo que imaginaba en un principio, la niña angelical me anunciaba en su boca sin nieblas una nueva y roja felicidad .
Hemos puesto en marcha el tiempo en un singular beso.
Una vez dentro de su casa, Rita tiende nuevamente sus labios de manera suave, poso mi mano sobre su mejilla y la acaricio sin descuido y la beso enlazando su lengua al temblor de mi boca.
De repente, vuelco mi cabeza sobre su hombro izquierdo...
- ¿Pasa algo Patri?..
- No, no, nada, es sólo que..
- ¿Es sólo qué?..
- Nada, sólo que no pensé que eras..
- ¿Lesbiana?..
- Si nenita, no sé, creo que me gustás demasiado..
- No te creo Patri.
Me dejé envolver en la duda de sus palabras que al fin y conociéndome podrían ser ciertas.
Yo me aprisiono, a veces, en un fugaz y apasionado beso y sus incertidumbres pasajeras.
Rita adorna mi cuerpo con una mirada perversa. Pasó sus brazos alrededor de mí y tendí mi cuerpo en un gentil sofá verde anidado en una de las esquinas confundidas del living, en su pasión. Se acuesta sobre mí y suelta su cinturón sin recelo dejando un espacio sin límites para que juegue con sus ganas.
Es el momento que más prefiero, el descubrimiento de la libertad en otra mujer.
Reconozco que soy una chica que normalmente confía en hacerse cargo de la situación, en el dominio descuidado y antojadizo de lo inusitado... Pero aquí no lo sé, no he podido, sentí perder todos mis medios, había un control sobre mí que nadie más había podido provocar en mis anteriores desconciertos. Sentí sus manos dibujarse en mis jeans, yo miraba su calor a través de sus labios traspasar mis cuencas, había un pequeño salto que no podía controlar. Ella acaricia el desorden sereno de mis piernas y besa mi cuello indefenso, suspira perezosa, desagua su sudor haciéndome notar que hay más de ella, de su frescura provocativa debajo de la almohada y que yo, sólo debía a atreverme a exteriorizar la realidad.
Rita se levanta, me toma de la mano, la sigo. No hubo palabra alguna, sólo una mirada fija acomodando el placer. Me lleva por un estrecho pasillo que conduce a su habitación, por primera vez me siento una ofrenda aplacando el deseo sombrío de otra mujer. Antes de indagar su cama, me aprisiona contra la pared, temblaba, con sutileza decortés me quita la blusa, un hilo delgado de su saliva cae elegante hasta mi cintura...
- Te amo Patri..
- No te creo, linda..
- Estamos a mano entonces..
- Si dulce, mejor dejemos que la duda negocie con el destino y nuestros cuerpos con esta realidad..
Sella su lengua en la mía y sin censuras a la vista quedamos expuestas a la sola atención de nuestras pieles sobre su cama.
Sus manos como garras adictas y puras horadaron cada espacio de mi galería de deseos. Endeble en mis sentidos sentía la necesidad de poseerla por siempre, mientras, curiosas sensaciones reaccionaban sin aliento en mi corazón.
- ¿Si digo que siento que te necesito, me creerías Rita?
- Tampoco mi amor. Sólo espero que me tengas, me poseas cuando lo desees, juegues con mis sabores, con el tiempo que nos toque compartir juntas, sólo espero que me extrañes cuando te vayas...
Como hábito en mí después de hacer el amor con otra chica, pienso en mi novia y me confronto a la trabajosa duda de pensar si Yani me lo perdonaría si le cuento que tan amable es mi cuerpo cuando el placer del amor se presenta ante mí y me sujeto sin control a los atentos sudores sin permisos fieles. No sé, Rita me gustaba y no suelo poner atención al grillete de la moralina cuando el deseo se presenta.
- Carajo... ya son las ocho...
- ¿ Y qué Patri?..
- Debo irme Rita, mi novia se debe estar preguntando dónde me metí..
- ¿Tenés novia?..
- Si, claro, pensé que lo sabías, varias veces fui al super con ella..
- Ah, es cierto, te vi con una chica, pero no sabía que ella era tu novia..
- ¿Estás enojada Rita?..
- No, no, para nada... sólo un poco confundida..
Luego de entibiar la conversación, desciendo mis dedos por sus pechos aún descubiertos e insurgentes fatigando aún más nuestro último instante juntas.
Un adios, un prolongado beso casi infantil y me fui a casa llevándome en mi piel el brasero armonioso del momento que la niña angelical me había obsequiado y sin preguntarle, el porqué de sus lágrimas, ni concretar, tampoco, una nueva cita.
Tres cuadras me separaban de Yani. Llegué al toque y transpirada.
- Hola mi amor..
- Hola Yani, disculpá que llego un poco tarde, es que, fui a tomar algo con una amiga..
- Todo bien dulce ¿sabías que te amo?
- Claro, mmm yo tambiénnnnn..
- Vení, abrazame, dame besos, dale Patri..
- Si si, mi amor... te amo Yani..
- Tomemos un café, haceme unos mimitos rápido, porque debo irme en un ratito..
- Claro ¿y a dónde vas?..
- En fin, voy a hacer mi obra de bien diaria, pero vuelvo en una hora mas o menos, no te asustes mi amor que nadie podrá seducirme, comé algo y esperame en la cama con ese calor inquieto que tanto extraño..
- Umm si, allí te estaré esperando amorcito... pero dale contame algo Yani..
- Resulta que hoy al mediodía fui al super a comprar helado de vainilla y al entrar vi a esa chica que es un angelito... esa chiquilina de la caja 3 Patri, uyyy pobrecita estaba llorando, me le acerqué, le pregunté que le pasaba, me dijo que nada, que era sólo tristeza que la invadía sin juicio alguno y su timidez no le permitía hablar delante de tanta gente. Le pregunté si cuando salía quería ir a tomar un café o una copa, que se yo, y me dijo que tenía muchas cosas que hacer, limpiar, lavar, no recuerdo que más, y si yo quería pasar a conversar por su casa, le haría muy bien, ya que está resolita... ummm me dió tanta pena que le dije que si, me pidió que pase después de las nueve... Que carita Patri, no me digas que te pusiste celosa..
- No, claro, mi amor... no, para nada..
- Uy quedate tranqui dulce, es un ángel esa chica, seguramente ella es "normal" y no como nosotras y además yo te amo a vos Patri...
- Si Yani, lo sé mi amor, lo sé... yo también te amo y seguramente ella, no sea como nosotras...
Las siete de la tarde. No pasa nada, sólo un cuarto de hora de retraso, podría haber sido peor.
Froto mi anillo del dedo índice derecho sobre mi ombligo descubierto, estaba nerviosa. La puerta del boliche se abre. Abril me mira y sonríe.
- Yo iba a terminar pensando que vos no ibas a...
- Lo siento Patri, he tenido problemas para salir de mí misma ...
- Está bien, no te preocupes dulce.
En un simple saludo puse mis labios en su mejilla, me parece sentir temblar su piel, aún.
Ella es hermosa, me atrae su descaro, su hondura. La cisura marcada debajo de su ojo izquierdo brilla estableciendo una lágrima abstracta.
Sus alargados y finos anteojos rojos intentan ocultar sus ojos azules pero es en vano, independientes traslucen su incriminada luz, su ímpetu sensual me encandila, me gusta su serenidad rebelde.
Hoy, como de costumbre, Abril lleva un cinturón negro fino con los colores del Orgullo Gay.
Ella se atrevió a aparecer y al igual que yo se notaba feliz. Nos habíamos conocido hace un tiempo aquí mismo, en Lama, un bar gay de un barrio sin nombre. La había visto allí compartiendo tristezas ajenas varias veces junto a niñas invariablemente inquietas.
Un café y nos fuimos a su casa. Ella me hace ir, debo confesar.
Quedé alumbrada con la decoración de su pequeño departamento de un ambiente. Paredes tímidas, blandas, sin cuadros ni adornos, olía estático y atrevido.
Me propone una copa, no me niego, me tentaba el riesgo de fundirme finalmente en su cama después de algunos tragos. Pensaba en mi novia Yani, en realidad me quemaba la infinita imprudencia de tenerla a mi lado penetrando este instante junto a Abril.
Abril empieza a hablar, ella me habla de sus amigas, sus novias, sus debilidades. Me dice al oído que no soy muy habladora, le confieso que no soy de difundir mi biografía, mis secretos, mis ganas, mis vicios ...
Se hicieron las diez, el tiempo pasó absuelto y sin permiso.
-Lo siento, me tengo que ir bebé, Juan me espera, debe estar impaciente ...
- ¿Juan?
- Uy, sí, mi gato.
Deja escapar una sonrisa..
Ella me mira dócil como abrazando mis deseos.
- ¿Por qué no querés quedarte, estar un poco más conmigo?
- ¡Juan espera!
Acaricia la sombra de mi cintura y deja caer un beso accidental.
No me pongo de acuerdo, pero no puedo fingir esa humedad que escapa de mis axilas.
Pienso en Juan, mi gato que sólo existe en momentos innobles, nacientes, efusivos.
Hace tres horas que estoy con ella para contemplarla en todas sus formas, besarla, sentirla. No me quiero ir.
Me quedo, y aquí estamos de nuevo como parte de un invento eventual, compartiendo nuestros límites, lo sé, mi disciplina no es la que desearía cualquier pareja fiel.
De repente ella se levanta:
- No te muevas, ya regreso.
Supongo que todo pasaría como un sueño más ... Prefería no explicar lo que me imaginaba.
Prendo un cigarro, oigo sus pasos detrás de mí.
Siento algo de ella raspando mi cuello.
-Regresé, con vos tibia avisa Abril.
Trae una guitarra acústica de un atrapante color rojo impuro.
De hecho, no sé realmente lo que yo esperaba.
- Juguemos a algo.Tú pides y yo intento complacerte.
Carajo... me pareció muy inocente, no lo esperaba..
- Un tema romántico, total, dale, decime que te gusta Patri...
Abril me hace un pequeño guiño discontinuo con sus cejas.
-Dale nenita, quiero cantar para vos.
Tocó mi punto débil y me hizo verme dulce y accesible. No lo pude evitar.
-Bueno Abril, me gustaría algo de Silvio, que se yo, cualquier tema, no sé.
Ella escucha sumisa mi pedido que devora sus ojos, y como viento sedicioso, me canta "Compañera", y creo que ...
No puedo dejar de mirarla.
Deja la guitarra y me sigue cantando.
Pone su mano en mi mejilla. Nuestros ojos son arrojados al vacío mientras siento que mi corazón se dispara y... ya no era momento para detenerse. Excitada, siento cosquillas en mi estómago, Abril ya estaba dentro de mí.
No puedo pensar, puede incluso jugar conmigo, con mis labios desobedientes, con mi lengua, con mis cenizas que caen al tocarme cuando sus manos, como aguijones, se sumerjen en mis nalgas.
Quiero quedarme y escapar.
Me siento que estoy en ella, frágil, pasajera, incapaz de desobedecer.
No hay sonido a nuestro alrededor. Su boca quema mis espacios.
Abril, simple, me entrega su cuerpo, todo, entera en sus ganas se envuelve en mi entrepierna, absorbe cada una de mis inmutables purezas.
Le regala a mis labios su íntima savia, tiende también los suyos, ella también toma la mía, acaricio su lujuria y deseo volver a empezar...
-Carajo. Mi celular...
- debe ser Yani para que recoja a Juan..
Sonrisas de Abril bañan el momento, mientras, deja caer estrenadas salivas sobre mi vientre...
-Creo que sólo me llama, como enterada, para recordarme que no debería estar aquí con vos, dulce.
-No te preocupes amor, no podrá evitar desde este instante que te ame, Patri.
Sentí vergüenza de mi vida, de mi constante humedad, de desear su pequeño cuerpo, su luz... de extrañar a mi novia.
Mi celular deja de sonar, leo el mensaje. Era Yani. Me esperaba en la plaza con Juan, a pesar de la hora.
Mientras nos vestíamos planeamos un nuevo encuentro.
Abril y yo somos dos que se sienten una al lado de la otra sin siquiera enviarnos un vistazo.
Odio este tipo de situación, quisiera no negarla. Me estimula pensarlas a Yani y Abril juntas, las tres.
Me molesta irme, pero quiero a mi novia, a Abril también, y mucho.
Acabo de recorrer el momento que esperé toda la noche.
La decisión fue buena, estoy más cerca de ella con cautela.
Se lanza en sus ojos mi pasión, no puedo más, me abrazo...
y camino, mojada... hacia Yani, soñando ser tres...
mejor encontrarnos
diría
el sol a cuestas
pastoral infinitas
mejor desatinadas
bastardas simples
deseo inculto
reales
mejor vernos
no entre ruinas
ni vacías
camas fingidas
mejor el fuego
anchura savia
mejor eternas
amar
soñar de a tres
extraño no esperar
verte a trasluz
suave íntima
débil
extraño no quererte
sumisa compasión
estela diáfana
suave
extraño sin razón
despojo del hoy
piel fiscal noble
inmensa
extraño de a tres
gatear el abismo
sudor preciso sed
paz al fin
sueño con no tenerte
con dejarte
con odiarte
lamerte
sueño cielos
misterios
opuesta alegrías
vértebras prudencia
sueño líquida rosa
penetrar tu piel
segura tu voz
tus deshonras
sueño tu hondura
cavidad intensa
sueño amor
despertar
así imprecisa
curiosa sed
opaca
así terca
confusa piel
secreta
así envolvente
fino olor
vana
así deshabitada
vívidos labios
peligrosa
así presente
infiel
te quiero
justifica
mi ausencia
mi inmadurez
mi deseo
justifica
mi silencio
mi logro
mi llama
justifica
mi pureza
mi cama
no tenerme
en vos
mi tiempo
la sed
el juego
sereno
en vos
la ocasión
agitada azul
mi olor
carente
en vos
impulso fragil
mis piernas
abierta
tu nada
en vos
el permiso
dominio insensible
calma febril
el amor
hubiera querido
extraviar tu cuerpo
mojar tus alas
viciarme
alucinar en sudor
disparar tu piel
que extraña
hubiera querido
salvarme
pero no

soñar de a tres

. gracias por pasar